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11:31h. Miércoles, 20 de Septiembre de 2017

La Paya insurgente de Charlie Flowers a 75 rpm

San Vicente


“San Vicente 75 revoluciones”, corresponde al séptimo trabajo de este artista originario de Talcahuano, en el cual nuevamente nos encontramos con aquella poesía incendiaria que ha acompañado sus canciones durante sus más de 30 años de trayectoria artística. Líricas explícitas no aptas para oídos sensibles, es su señal de advertencia, con la que ya insinúa el venturoso periplo que le espera a los novatos que pretendan sumergirse en las tormentosas aguas de su catarsis poética y sonora.

Una sucesión de 14 canciones que resumen la rabia y el descontento que embarga el ánimo del artista, hacia un ente difuso -pero a la vez palpable - materializado en una suerte de entramado político, social y económico absolutamente opresivo, donde la balanza una vez más terminará inclinándose hacia el lado de los favorecidos de siempre, aquellos que ocupan la posición superior de la pirámide neoliberal, y a cuyos lacayos y apologistas, Flowers se deleita denostándolos sin piedad a través de su poesía cargada de napalm, denuncias y conspiranoia. Es su forma de lucha frente a un enemigo colosal; los “mostros empresaurios”, como sarcásticamente suele llamar a la casta depredadora, que engloba a políticos, autoridades y sector fabril, que cuales velociraptors, de manera abyecta y camuflada corren tras el despojo dejado por la maquinaria del progreso a costa del sacrificio del medioambiente y la explotación de los recursos naturales.

Un disco en el que podemos resaltar los detalles que acompañan la rima de Carlos Flores, el verdadero artífice tras el alias que ha identificado al artista durante toda su carrera. En ese sentido, proliferan por doquier las secuencias rítmicas que aportan la natural cadencia tan propia del hip hop, así como el empleo a ultranza de la técnica scratching para matizar ciertos pasajes de cada canción, lo cual se logra con singular acierto y corrección. También cabe mencionar el insigne aporte en la guitarra, del penquista Salvador Gidi en la canción "Música chilena" (uno de los puntos altos dentro de esta producción), lo cual representa un interesante crossover entre rock, funk y hip hop y que trasluce el proceso de evolución vivido por el raper chorero en los últimos años y que lo conmina a atreverse un poco más y romper los moldes clásicos del género. Por último, impecable el trabajo de su camarada de siempre, Dj Rapha Sierra, en las secuencias y beatmaker.

En suma, una explosiva mezcla de genio, rabia, poesía y rap, ingredientes constitutivos del guanochorero style de Charlie Flowers, que esta vez marcha a una potencia de 75 kilotones. Comentario aparte para el tema que da nombre al disco, una letanía plagada de nostalgia por aquel puerto histórico abandonado a su suerte, que, de balneario turístico precioso, pasó a ser un charco lleno de residuos peligrosos, como principia la canción.

Mérito para este artista que contra todo tipo de barreras y oposiciones, ha logrado sacar su trabajo adelante y mantenerse vigente por más de 3 décadas.

¡Peligro! No apto para cardíacos ni prejuiciosos.