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10:51h. Domingo, 22 de Octubre de 2017

La nueva clasificación de los grupos socioeconómicos en Chile

La Asociación de Investigadores de Mercado (AIM), ha consensuado recientemente una nueva definición de los niveles socioeconómicos que se apoya en los datos de la Encuesta CASEN y en la metodología para la medición de la pobreza, donde las variables fundamentales a considerar, son el ingreso total del hogar y su tamaño

Camilo Cornejo
 
Camilo Cornejo Orellana (Académico de la Universidad Andrés Bello sede Concepción)
 
El documento plantea una nueva clasificación socio-económica de la población nacional, definiendo 10 niveles a priori, que posteriormente, se agrupan en siete. La investigación entrega una cifra relevante; el 47%, aproximado de la población chilena, posee un ingreso promedio de hogar de $503.000 (C3), hasta los $810.000 (C2), encontrándose mayoritariamente sobre el nivel D. Esto se debe a diversos factores, entre los que destacan el incremento en la escolarización y los estudios secundarios (universitarios y técnico-profesionales), lo que determina un mayor acceso a empleo y mejoras salariales. Esto ha sido comprobado de manera teórica y empírica y significa que nuestro país avanza hacia una mejora en la calidad de vida de sus habitantes, y con esto, se acerca cada vez más, al anhelo de alcanzar la utopía económica del bienestar social. Aunque, como en todos los estudios, existe disparidad de criterios al momento de interpretar los resultados de la metodología aplicada, pues en el estudio se evita revelar antecedentes tales como el nivel de endeudamiento de las familias, la capacidad de ahorro, la zona geográfica (diferencias en precios de la canasta del consumidor), tipos de contrato (dependientes o independientes), entre otros, variables que sí afectan a la población en su diario vivir, y modelan una clasificación más certera de los niveles socio-económicos, no dependiendo sólo de su capacidad de consumo inmediato. Aunque aún quedan por hacer muchas mejoras y precisiones a la investigación, el estudio constituye una base para mejorar las políticas sociales, y con ello, la distribución del presupuesto de gobierno, que, a partir de estos recientes resultados, debiera enfocarse en mejorar las condiciones de cada individuo perteneciente a los diferentes grupos socio-económico y no pretender subsidiar las mejoras en la calidad de vida de unos a costa de generar una presión impositiva en los otros.
 
 
¿Y cómo queda dividida la clase media?
 
Acomodada (C1A)
 
Tienen auto, segunda vivienda y tienen posgrados. De acuerdo a las cifras entregadas por el estudio de AIM, el 80% reside en las grandes ciudades, 60% está afiliado a una isapre y el 60% de los jefes de hogar posee estudios universitarios completos. Además, el 9% de los jefes de hogar cuenta con posgrados, 56% de sus hijos estudian en colegios privados y 35% en colegios subvencionados. Un 79% tiene vehículo y sus viviendas cuentan con una superficie promedio per cápita de 45m2.
 
Emergente (C1B)
 
Tienen acceso a bancos, TV cable y servicio doméstico.

El 77% de los individuos pertenecientes a este grupo denominado C1b o clase media emergente vive en grandes ciudades, correspondiendo el 44% a personas que habitan en la Región Metropolitana). El 48% está afiliado a Fonasa y el 41% a isapres. Además, un 33% de los jefes de hogar posee educación universitaria completa y 18% técnica. El 29% de sus hijos estudian en colegios privados y 51% en colegios subvencionados. 

Un 76% accede a productos bancarios tradicionales. En sus hogares un 80% tiene TV pagada, 73% posee internet banda ancha. Un 55% posee celular con contrato, 60% teléfono fijo y 26% tiene servicio doméstico en cualquier modalidad.

Típica (C2)

Viven en casas pareadas y están afiliados a Fonasa.

La clase media típica o C2, es el único grupo que presenta un equilibrio entre lo que gasta y su representación de población.  Y si bien ya no es la clase media que escapa de la pobreza, sí tiene un equilibrio precario, ya que pueden volver a ser pobres si se quedan sin trabajo o sufren una enfermedad.

Están más limitados en términos de aspiraciones, viven la tranquilidad de estar lejos de la pobreza, pero están frustrados por no poder pegar un salto cuantitativo y cualitativo en calidad de vida.

Es un grupo que se caracteriza por la sensación de desamparo frente a las políticas públicas. No están cerca de las políticas de asistencia del Estado y tampoco cerca del capital. Viven para trabajar, que los diferencia claramente con lo que experimenta  el grupo emergente. Acá hay una presión, se sienten sobreendeudados.

El 73% vive en grandes ciudades, el 70% está en Fonasa, 13% de los jefes de hogar tiene educación universitaria y 14% es técnico. En el 27% de los casos, sus hijos estudian en colegios públicos y 62% en subvencionados. 53% vive en casas pareadas, 35% aisladas y 12% en departamentos.

Baja (C3)

Tienen cuarto medio, internet y celular de prepago

La clase media baja o C3, es el grupo que no quiere volver atrás. Su situación anterior era de pobreza, ellos lograron huir de la vulnerabilidad. Formalizaron su empleo, adquirieron mayores grados de educación y estabilidad. Una de sus características es la sensación de vulnerabilidad, el sentir que ante un pequeño problema se puede desmoronar todos sus esfuerzos.

El grupo C3 es el que más crece, a medida que el grupo más vulnerable avanza hacia la clase media. De ellos un 85% está en Fonasa. En cuanto a su educación, un 55% no completó la enseñanza media y 72% son técnicos, empleados, vendedores y trabajadores calificados. Un 41% de sus hijos estudia en colegios públicos y 54% hijos estudian en colegios subvencionados. De ellos, un 32% tiene vehículo y la superficie promedio per cápita de sus viviendas es de 29 m2.  Además, un 43% accede a productos bancarios tradicionales. Un 54% tiene TV pagada, 41% posee banda ancha y 68% cuenta con un celular prepago. Y sólo un 4% tiene servicio doméstico en cualquier modalidad.