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12:52h. Viernes, 15 de Diciembre de 2017

No nos conformemos sólo con la recuperación del cobre; agreguemos valor y crecimiento a la producción

Por Camilo Cornejo Orellana

Máster en Finanzas


Cornejo

Los mercados internacionales lo sienten..., han esperado este momento desde el año 2015, cuando la recuperación del dólar generó efectos directos en las cotizaciones de materias primas. Desde ese periodo, Norteamérica ha presentado interesantes cifras macroeconómicas, generando el incremento en las tasas de interés por parte de la FED, a la fecha la tercera en seis meses, dejando la tasa de política monetaria en el rango de 1,0% a 1,25%. Posterior a las elecciones, marcadas por el eslogan "Make America Great Again" y la política expansionista de Donald Trump, se esperaban disminuciones en las cotizaciones de las materias primas, presionadas por la valorización del dólar. Pero la recuperación de China, los conflictos geopolíticos y la solidez de la zona euro (aún con el BREXIT), la valorización de las criptodivisas, y la recuperación del comercio internacional, entre otros, han determinado el incremento en la demanda por commodities, y debido a la ley "oferta-demanda", incremento en el valor del metal rojo.

Aunque, para efectos de objetividad, China es el gran impulsor de la apreciación del cobre, y aunque se tengan dudas de las cifras macroeconómicas del gigante asiático, ha dado indicios claros de su recuperación productiva. El cobre se encuentra en su punto más alto, desde el registrado en agosto del 2014, cotizando a 3,131 USD/lb, dando indicios claros de recuperación, lo que entrega respiro a las arcas fiscales nacionales. A nivel mundial, las proyecciones son alcistas, aunque hay economistas (Joseph Stiglitz) que han proyectado crisis de las "tasas de interés", las cuales se encuentran en mínimos a nivel mundial, acortando la capacidad, de los Bancos Centrales, de afectar  la política monetaria del país, por lo cual, la pregunta de muchos es "¿hasta cuándo tendremos tendencia alcista"?. El punto es que la economía es dinámica, y hay que tomar la posición de "bull market" con capacidad de crecimiento a largo plazo, proyectando solidez en ahorro y crecimiento regulado. Aunque la pregunta formulada anteriormente es de gran interés, a nivel nacional, el cuestionamiento que se debe formular es "¿hasta cuándo Chile dependerá de economías en crecimiento?".

No cabe duda que los periodos de mayor crecimiento y productividad se han generado, entre otros factores, por el efecto cobre, quien nos llevó también, a disponer de capacidad de soporte (ahorros fiscales) en la crisis subprime  de2008, pero ésto no elimina el factor riesgo frente a la inestabilidad de las cotizaciones. Por tanto, se deben considerar políticas fiscales que entreguen solidez interna, potenciando la economía local y fortaleciendo la creación de empleo, contribuyendo a incrementar la inversión extranjera y de retomar la senda industrial a nivel país, para no sufrir, nuevamente una "enfermedad holandesa" y la dependencia de los "proyectos estructurales del gigante asiático". Sin duda, un desafío de proporciones, pero no dejemos que las cotizaciones alcistas del cobre nos den una ilusión sobre la problemática real, la cual es comenzar a ser un país desarrollado, crear valor agregado a su producción, y así, incrementar el Bienestar Social.