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10:46h. Domingo, 22 de Octubre de 2017

LA IMPRESIÓN QUE CAUSÓ EL SACRIFICIO DE PRAT Y SUS HOMBRES EN EL CORAZÓN Y LA MORAL DEL PUEBLO CHILENO, SERÍA CRUCIAL PARA ELEVAR SU FIGURA A LA DEL GRAN HÉROE DE AQUELLA JORNADA

Combate Naval de Iquique: La gesta que definió el curso de la Guerra del Pacífico

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Se cumple un nuevo aniversario de la épica epopeya naval, en que dos embarcaciones de madera - las más vetustas de la flota chilena - se enfrentaron a dos poderosos blindados de la armada peruana, cuya potencia y poder de fuego era tres veces superior a la de los buques nacionales y donde, por un lado, el heroísmo del capitán Prat y la tripulación de la corbeta Esmeralda que comandaba, en el contexto de una contienda desigual frente al monitor Huáscar, prefirieron entregar sus vidas antes que rendirse ante la superioridad del enemigo, y por el otro, en un plano más secundario pero no por ello menos importante, el capitán de la goleta Covadonga, Carlos Condell, logra rendir en Punta Gruesa al buque más poderoso de todo el conflicto, la fragata Independencia, merced a un hábil plan táctico. Ambas hazañas quedaron grabadas a fuego en la memoria del pueblo chileno, pues la tenaz y heroica resistencia de la corbeta Esmeralda frente a la contundencia de su poderoso adversario, permitió que el convoy con 2.500 efectivos del ejército con destino al puerto de Antofagasta, pudiera llegar a tiempo. Además, evitó que las unidades peruanas pudieran cortar el suministro de agua al ejército chileno acantonado en Antofagasta, donde se preparaba para las próximas operaciones. Por ello, cada 21 de mayo se les rinde los merecidos honores patrios en todo el país

 

Eran las 6:30 de la mañana de aquel día 21 de mayo de 1879, cuando el vigía de cofa de la Covadonga exclamó ¡"Humos al Norte"!. Ambos buques de la armada nacional, - la corbeta Esmeralda y la goleta Covadonga - habían sido comisionados por el Comandante en Jefe de la Escuadra chilena, almirante Juan Williams Rebolledo, de mantener el bloqueo al puerto de Iquique, mientras el grueso de los buques de guerra chilenos partían rumbo al puerto de El Callao con el objetivo de atacar la flota peruana donde ésta se encontraba apostada. Se produjo la casualidad que al mismo tiempo que la escuadra chilena navegaba con rumbo a El Callao, los buques enemigos se dirigían hacia el puerto de Arica, cruzándose en altamar sin que pudieran avistarse. Es en Arica, donde el presidente del Perú, Mariano Ignacio Prado, al enterarse que el puerto de Iquique se encuentra bloqueado por dos embarcaciones de la marina chilena acompañadas de un buque de transporte, el Lamar, da órdenes a los capitanes de navío del blindado Huáscar y de la fragata blindada Independencia, Miguel Grau Seminario y Juan Guillermo Moore, respectivamente, de batirse con las naves chilenas, hasta capturarlas o hundirlas.

Aquella madrugada se daría inicio a una de las acciones más memorables que registra la historia de las contiendas navales , que no sólo ha obtenido el reconocimiento del pueblo chileno, sino que ha traspasado fronteras, llegando a ser un ejemplo de valor, heroísmo, audacia y amor patrio, y que ha servido de inspiración para las armadas de naciones muy alejadas de nuestra geografía, ya que en Japón, específicamente en la Isla de Tajimo, la Academia Naval del país nipón, erigió un monolito a la memoria de Arturo Prat Chacón, considerándole uno de los tres máximos héroes navales a nivel mundial, junto con el almirante inglés Nelson y el japonés Togo.

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Una vez alertado el capitán de la goleta Covadonga, Carlos Condell, de la proximidad de los buques enemigos, éste sube rápidamente a cubierta y confirma que se trata del Huáscar y de la Independencia que se acercan raudos a la bahía de Iquique. Inmediatamente izó la señal de "enemigo a la vista". Acto seguido manda detonar un cañonazo con el cual alerta a la tripulación de la Esmeralda capitaneada por Prat, del inminente enfrentamiento. Este último, se alista para el combate ciñéndose su espada al cinto y subiendo a cubierta, donde ordena al contador Juan Oscar Goñi, que arrojara en un saco al mar, todos los documentos con informes para la Escuadra, para evitar que éstos cayeran en manos del enemigo. Prat continúa dando instrucciones a su tripulación de izar las señales de "reforzar las cargas", "venir al habla" y "seguir mis aguas". En tanto, la población de Iquique despertada por el cañonazo, se ubica en la playa para presenciar desde allí, lo que para ellos sería una rápida victoria de la armada peruana.

En instantes en que la Esmeralda hace un viraje hacia tierra, es cuando Prat dirige su célebre arenga a la tripulación: "Muchachos; la contienda es desigual, pero, ánimo y valor. Nunca se ha arriado nuestra bandera ante el enemigo y espero que no sea ésta la ocasión de hacerlo. Por mi parte, os aseguro, que mientras yo viva, esa bandera flameará en su lugar y si yo muero, mis oficiales sabrán cumplir con su deber". Entre vítores y exclamaciones de júbilo, la marinería responde con un "Viva Chile", y Prat, bocina en mano, da las últimas órdenes a Condell antes que empiece el combate: "¡Que almuerce la gente!, ¡Reforzar las cargas!, ¡Cada uno a cumplir con su deber!". Condell respondió lacónicamente:"¡All right!".

A las 8:10 am aproximadamente, abre los fuegos el Huáscar, desde donde se lanza un proyectil que cae en el mar entre ambos buques chilenos. Tanto la Esmeralda como la Covadonga, dirigen sus disparos sobre el monitor, sin llegar a causarle mayor daño debido a su blindaje. Para empeorar la situación en desmedro de los combatientes chilenos, en el fragor de la contienda se revientan las calderas de la Esmeralda, haciendo aún más lento su desplazamiento.

Tras una hora de combate, en que ninguna de las embarcaciones presenta daños considerables, la fragata Independencia abandona su posición y se va encima de la Covadonga, la que enfila hacia el sur, maniobrando muy cerca de la costa sobre arrecifes y roqueríos, aprovechando su menor calado y perseguida muy de cerca por la nave peruana. En tanto, en la bahía de Iquique, la mala puntería de los artilleros del Huáscar unida a la decisión de Prat de acercar su buque a la costa para dificultar el ángulo de tiro de los efectivos del monitor, quienes temían causar daños a la población civil del puerto, hace que su comandante Grau, decida espolonear a la Esmeralda, una vez disipados los temores de que ésta estuviese protegida por una línea de supuestas minas submarinas. La lenta navegación de la gloriosa corbeta, la transformó en pieza fácil para las embestidas del acorazado, el cual a cada devastadora colisión, disparó sus cañones a quemarropa sobre los tripulantes del buque de madera, causando una espantosa carnicería y una pavorosa escena de sangre y cuerpos desmembrados sobre la cubierta del frágil navío. En el primer espolonazo, Prat, ordena saltar al abordaje del buque enemigo, pero debido al estruendo provocado por los cañones, las descargas de fusilería y el fragor de la batalla, no es oído más que por el sargento Juan de Dios Aldea, aunque hay versiones que hablan de un tercer tripulante, quien sería el marinero Luis Ugarte, que al caer al mar, se transformaría en uno de los pocos sobrevivientes de la tripulación de la Esmeralda.

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Aldea es acribillado en el castillo de la nave peruana, mientras Prat se desplaza por la cubierta del buque enemigo intentando llegar a la torre de mando del blindado con el propósito de ultimar al comandante Grau, portando en una de sus manos su sable de servicio y en la otra, su revólver de bolsillo. Con éste logra dar muerte de tres tiros al teniente peruano Jorge Velarde, en la que sería la única baja de la tripulación del Huáscar. Posteriormente, Prat caería herido de muerte por un certero disparo en la frente según algunos testimonios, o por un hachazo que le abrió el cráneo, propinado por un marino de apellido Portal, según otras fuentes.

El combate se extendió por cuatro horas, ya que tras recibir el tercer y último espolonazo, la dañada embarcación empieza a hundirse por la proa justo cuando el reloj marca las 12:10, ante la expectación y asombro de una población civil que lejos de celebrar el triunfo de su armada, queda atónita ante el valor y heroísmo de un enemigo que jamás se rindió. En esta ocasión hallaron gloriosa muerte también el teniente Ignacio Serrano, quien junto a doce marineros saltaron al abordaje durante el segundo choque entre ambas naves, siendo recibidos por una lluvia de balas, que terminaron con la vida de estos valientes. El reporte oficial señala que de una dotación total de 201 tripulantes, compuesta por 16 oficiales y 185 marinos, murieron un total de 141 hombres, 7 oficiales y 134 tripulantes, quedando sólo 60 sobrevivientes.

Condell; un héroe en la penumbra

Mientras el Huáscar daba cuenta de la Esmeralda en la Rada de Iquique, Condell dirigía hábilmente su navío, evitando los espolonazos de su enconado perseguidor, el buque Independencia. En una rápida decisión, decide acercar su embarcación aún más a la costa y es en un nuevo intento de espolonear a la goleta chilena, cuando la fragata peruana encalla en el fondo rocoso de Punta Gruesa, 18 kilómetros al sur del puerto de Iquique, haciendo aguas y voltéandose por su costado de estribor. De este incidente saca partido Condell, quien gira la nave y empieza a cañonear a la Independencia hasta rendirla. Esto ocurrió aproximadamente a las 12:35 horas. La proximidad del monitor Huáscar que, tras hundir a la Esmeralda, acude en auxilio de la tripulación de la Independencia, hizo que Condell se dirigiera rumbo a Antofagasta, siendo perseguido por el Huáscar durante tres horas, hasta que Grau ordenó el cese de su persecución ante la imposibilidad de poder darle alcance.

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Más allá de los pormenores de este acontecimiento épico para nuestras glorias navales, está el legado que ha perdurado por generaciones en el alma nacional. En opinión de muchos historiadores, el sacrificio de Prat y sus hombres marcó ineludiblemente el curso de la guerra e impregnó de un sentimiento patrio los corazones de miles de chilenos que hasta ese momento miraban la guerra con cierta lejanía. Para conocer más acerca del significado que esta gesta tiene para los chilenos, Diario ConCiencia, conversó con dos entrevistados: Jaime Gutiérrez, un habitante de la ciudad de Iquique, quien nos compartió su testimonio de cómo se llevan a cabo las festividades en esta fecha en dicha ciudad, y el médico del ejército, Juan Godoy, quien nos ayudó a interpretar, desde la perspectiva castrense, la profundidad y el simbolismo que conllevan estos actos de heroísmo.

Jaime,...¿Cómo se prepara la ciudad de Iquique para un nuevo aniversario de la epopeya del 21 de mayo?
Iquique se prepara a través de sus estudiantes. Cada colegio que se digne ser importante, cuenta con su propia banda de guerra, y el colegio que no cuenta con una, se une a alguno que sí la tenga  para desfilar ante el monumento a Prat.  Además las tiendas y el comercio junto a ZOFRI, organizan eventos diversos con la idea de captar la atención de las distintas tripulaciones que arriban en los buques asignados para permanecer y participar de los distintos homenajes a realizarse con motivo del evento.

¿En qué consisten los actos conmemorativos que se desarrollarán durante el Mes del Mar en la zona?
Principalmente en desfiles de las diferentes ramas de las FFAA, y el 21 mismo a la hora y en el lugar en que la Esmeralda se hundió, existe una boya señalándolo, se le ofrendan muchas coronas de flores de las diversas instituciones, autoridades, grandes empresas, representantes extranjeros etc.

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¿Qué aspectos de esta gesta heroica son los que se buscan destacar a través de estos actos conmemorativos?
En general  me doy cuenta que los homenajes, al igual que los de otras ciudades como Talcahuano, Valparaíso, entre otras, apuntan  a celebrar la exitosa  estrategia que permitió un reclutamiento masivo, en algunos casos voluntarios, lo cual provocó un alza en la moral de las fuerzas  chilenas participantes, dejando en segundo plano  lo  táctico.

Los homenajes ¿Se centran fundamentalmente en destacar la gesta heroica del capitán Arturo Prat y su tripulación a bordo de la corbeta Esmeralda?, ¿Existen también homenajes que de cierto modo conmemoren la hazaña del capitán Carlos Condell en Punta Gruesa?
Solamente se hace un pequeño y diría casi privado homenaje de honor por parte de la Armada, tanto en Punta Gruesa como en la plaza Carlos Condell de Iquique.

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¿Se podría decir que para la comunidad iquiqueña, las figuras de Prat y Condell y sus respectivos legados, están a la misma altura?
La comunidad iquiqueña actualmente se ha diversificado, de tal modo que el enfoque respecto al evento no es ni cercano al que existía hace algún tiempo.  Muchos inmigrantes que vienen con sus propias preocupaciones, hacen notar su impresión  particular acerca del significado que tiene para ellos esta fecha,  ignorantes, casi por completo, de la diferencia entre lo uno y lo otro.  La antigua población de la ciudad, que aún se observa sobre todo en las comunas y localidades aledañas (Alto Hospicio, Pozo Almonte, Huara,  Pisagua,  etc.), tiene grabado a fuego la imagen heroica del capitán Prat sobre la del audaz e inteligente Condell.

¿Existe alguna particularidad en los actos conmemorativos del 21 de mayo celebrados en Iquique, que, más allá de haber sido el escenario donde se desarrollaron los hechos,  aporte una singularidad que los diferencie de los que se organizan en el resto del país? 
Podría considerarse una singularidad, el hecho que el homenaje se realiza en el lugar preciso del hundimiento, que es donde hasta la fecha reposa definitivamente el despojo o esqueleto de la nave heroica. Todas las embarcaciones asistentes depositan sus flores y coronas, dejándolas en medio del lugar exacto, lo que es ordenado, organizado y previamente planificado por la Armada.

¿Por qué crees que tradicionalmente la figura de Prat y su acto cargado de heroísmo, ha tendido a ser más sobresaliente en desmedro del valor estratégico, militar y material que tuvo la victoria en Punta Gruesa lograda por Condell?
Es solamente el efecto mediático gigantesco desplegado con aquella intención que es el interés supremo de la nación.

¿Consideras que la comunidad iquiqueña ha hecho justicia con el capitán Carlos Condell, reconociendo su genio y su hábil táctica empleada para esquivar y posteriormente rendir al buque más poderoso de la armada peruana, la fragata Independencia?
Por el desconocimiento de los pormenores del combate propiamente tal, y a la vez la importancia de lo conseguido a escala global, inconscientemente lo reconoce, pero lo relega, con cierto grado de culpabilidad.

¿Cómo se explicita este sentimiento de “culpabilidad” como lo llamas, en parte de la comunidad iquiqueña?
Tal como te lo señalo en las respuestas anteriores, es una culpabilidad llevada en el subconsciente, al no celebrar públicamente y con el mismo énfasis lo de Prat y lo de Condell.

Coméntanos acerca de ese sector de la ciudad cuyos nombres de calles y pasajes, evocan y homenajean a todos esos héroes anónimos caídos en la contienda naval.
Existe un grupo habitacional en el noroeste de Iquique, cuyas calles y pasajes que no son muy transitadas ni tan conocidas, ciertas autoridades locales pretendieron hacer un justo homenaje a los marineros mártires, bautizándolas con sus respectivos nombres de quienes, aún siendo tripulantes infantes, prefirieron ofrendar sus vidas, defendiendo su barco y su nación. Me imagino que esto no fue muy difundido con anterioridad, ya que la opinión pública, poniéndonos en el lugar de la visión de antaño, al tratarse de niños, probablemente no lo habría considerado un acto de heroísmo patrio precisamente, sino más bien un horrendo crimen de lesa humanidad y maltrato infantil. En todo caso este postrero homenaje fue realizado recién el año 2009.

¿En qué aspectos concretos podemos notar el reconocimiento del pueblo iquiqueño hacia ambos héroes navales?
Recientemente se han efectuado homenajes que a diferencia de otros puertos, incluyeron fuegos artificiales como la celebración de la llegada de un nuevo año en el mar, lo cual tuvo un significativo gasto del presupuesto municipal. Con anterioridad, las embarcaciones civiles y comerciales paseaban gratuitamente a la población, brindándoles a bordo pequeños cócteles. Estos paseos eran en el interior  de la zona costera de Iquique. Se instala además una feria por toda la costa cercana al desfile con chiches alusivos para los niños etc.

Al no ser un habitante originario de la zona… ¿Cuál fue tu impresión al llegar a establecerte en esta tierra tan llena de historia?
La de cualquier exiliado, sin conocer  grupos sociales, tierra desértica, todavía con ciertos resabios de peruanos expropiados. Sin embargo, toda esta  población es igual pero para eso estamos, para “HACER PATRIA”  junto a mi familia y tomados de la mano del Supremo. DCC

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Entrevista